El lobby de los combustibles fósiles y las COPs

Por Rebeca Madrigal

Unos 30 billones de barriles de petróleo al año son consumidos en el mundo, los países desarrollados son los principales consumidores. La industria petrolera apareció en el siglo VIII con la utilización de alquitrán como pavimento para las calles, pero no fue hasta la Revolución Industrial que hubo una gran necesidad de energía en el mundo y el momento en que se empezó a dar la extracción de petróleo crudo, convirtiéndose en una de las más importantes actividades comerciales en el mundo.

Por años el negocio ha estado en manos de multinacionales y gobiernos, los intereses alrededor del oro negro han sido múltiples, el poner el tema de cambio climático en la mesa ha venido a afectar los intereses, las grandes petroleras debían moverse. En el 2001, la petrolera ExxonMobil intentó silenciar conferencias parlamentarias sobre climatología poco después de que George W. Bush asumiera la presidencia de los Estados Unidos, revelando a su vez el conocimiento de la petrolera sobre las implicaciones del cambio climático en las políticas de gobierno y la industria energética que por años negaron con incertidumbres científicas según informó eldiario.es.

El informe publicado por la Unión de Científicos Sensibilizados (UCS) de nombre “Climate Deception Dossiers” reveló que las transnacionales como ExxonMobile, Shell, Peabody Energy, Chevron y Conoco-Phillips han estado tomando decisiones empresariales desde 1981 considerando los riesgos del cambio climático y mintiéndole al mundo y desacreditando el trabajo de los científicos climáticos. El financiamiento de campañas de desinformación logró poner en duda los datos científicos climáticos, logrando el respaldo con científicos escépticos, centros de investigación y empresas de relaciones públicas, como informó la agencia de noticias Inter Press Service.

Previo a la COP 21 celebrada en París, la organización no gubernamental Corporate Accountability International señaló que cuatro de los patrocinadores de la COP 20 forman parte de las empresas con mayor generación de gases de efecto invernadero (GEI) en su informe “Flueling the fire: the big polluters bankrolling COP21” para obtener influencia en la política climática. Lo anterior genera desconfianza entre la sociedad civil por las decisiones que se fueran a tomar. Para ésta cumbre 23 fueron los patrocinadores.

Derrame de crudo del buque Exxon Valdez el 24 de marzo de 1989. Fotografía tomada de ABC.

En marzo del 2016, la familia Rockefeller anunció que pondría a la venta sus acciones de la ExxonMobile a causa del cambio climático, ésta familia tiene invertidos $130 millones en la industria petrolera. ExxonMobile actualmente se encuentra investigada por ocultar información sobre el cambio climático y fue multada con $2.6 millones por el derrame petrolero en Arkansas.
En mayo pasado se llevó a cabo la sesión de medio año en Bonn, Alemania, en la que algunos países en desarrollo solicitaron reglas claras para regular la participación de las empresas petroleras y otros negociadores en dichas negociaciones, como lo hicieron Ecuador, Venezuela y Bolivia para definir medidas concretas sobre la interacción del sector privado en la formulación de políticas públicas y la presentación de posibles conflictos de interés entre la implementación del Acuerdo de París y la industria de los combustibles fósiles, como indicó Anna Pérez en Ojo Al Clima.

Jesse Bragg de Corporate Accountability International explicó que al sector privado se le extiende la invitacion con el fin de que se implique y comprometa activamente en la acción climática, argumentando que eso puede ser positivo pero que también puede conllevar problemas, por lo que es necesario tener políticas de rigor antes de que comience ese nivel de compromiso. En la COP 19, el Secretario Gerneral de las Naciones Unidas Ban Ki-monn dijo que “necesitamos que todos los sectores de la industria y la sociedad participen”.
El mundo está cambiando, las personas están cambiando y las empresas también deben ajustarse a esos cambios que se están dando para el bienestar de toda la humanidad.

La democracia costarricense y la dependencia de los combustibles fósiles

Cuántas veces no hemos pensado o hemos escuchado que para estar bien en la vida y tener estabilidad necesitamos tener un carro… Creo que todos hemos pensado eso una infinidad de veces a lo largo de nuestra vida, muchas veces hemos fortalecido ese pensamiento por lo que nos han dicho nuestros padres, nuestros abuelos, tíos y un sin número de amistades, de lo aburrido y molesto que puede ser andar en bus por el tiempo que se tarda, por el tiempo, la seguridad y la comodidad, al final nuestras vidas girarán en torno a si tenemos vehículo o no, que se traduce en nuestra dependencia por los combustibles fósiles.

Muchas personas se preguntarán qué relación tienen los combustibles fósiles y la democracia, para ello debemos recordar el concepto de democracia que tal y como lo explica la Real Academia de la Lengua española es la “forma de gobierno en la que el poder político es ejercido por los ciudadanos”. Pareciera un poco extraño pero puede ser muy simple, toda Costa Rica se mueve por los combustibles fósiles utilizados por toda la ciudadanía, para ir a nuestros trabajos, centros de estudio, centros médicos, para pasear y para otro montón de actividades cotidianas de las cuales les movilizarnos ya sea en bus, taxi, carro, al final es la decisión de los costarricenses el sistema de transporte que hemos adoptado, o por lo menos algunos cuantos que ocupan nuestras calles con sus vehículos; el poder de la ciudadanía depende de la movilidad, de los combustibles fósiles.

La movilidad es importante para todas las personas, es claro que ésta depende en buena parte de los combustibles fósiles que es donde más los usamos. La utilización de los combustibles fósiles puede impactar de diversas formas el bienestar de las personas y el desarrollo de las comunidades, en los últimos años hemos visto cómo el poder sobre el uso de los combustibles fósiles ha incidido el deterioro de la calidad de los habitantes de la GAM, principalmente. Las presas han ocasionado diversas consecuencias negativas en el bienestar de la ciudadanía, estrés, enfermedades respiratorias, tiempo de vida, contaminación ambiental. Nuestra dependencia de estos combustibles nos ha llevado a deteriorar nuestras vidas, en nosotros está el cambiar eso o ¿vamos a seguir perdiendo el tiempo?

Las personas podemos elegir tecnologías que beneficien el desarrollo de las comunidades, el bienestar de nosotros mismos de forma que logremos un beneficio para todos, en nosotros está si seguimos dependiendo de los combustibles fósiles y exigimos a empresarios y gobiernos, central y locales, donde la dependencia vaya siendo reducida para garantizar así nuestro aporte al planeta en disminución de la temperatura promedio global para contrarrestar los efectos negativos del cambio climático.

Por Rebeca Madrigal

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